A veces los brazos no son suficiente; la cabeza manda |
Cuando uno está sumergido en el día a día no se suele ser consciente de las consecuencias de los propios actos, ni de las elecciones, ni de las cosas que se dejan pasar; son sólo pequeñas decisiones que se toman.
Cuando uno está sumergido en el día a día no es consciente de que, a corto plazo, hay cosas que satisfacen las necesidades inmediatas, pero que a largo plazo pueden resultar contraproducentes; uno no asume que todo suma y se queda en algún lugar de la mochila.
Cuando uno está sumergido en el día a día no asume que el tiempo pasa y que al mundo le da igual que haga o que no haga o que tome una decisión o la posponga; nada se detiene porque tú te detengas, todo avanza.
Es como cuaquier ley física de la naturaleza, nada escapara a su acción, aunque no seas consciente de ello. Eso sí, puede que al mundo no le importe lo que hagas o no hagas, pero quizás haya alguien a quien sí le importe.
¿Qué hacer para no tropezar con la misma piedra?
"Antes yo no sabía
por qué debemos todos
-día tras día-
seguir siempre adelante
hasta como se dice
que el cuerpo aguante."
hasta como se dice
que el cuerpo aguante."
Secreto - J.A. Goytisolo
Q pasa Juan Luis... esto d divagar esta bien... es bueno para la cabeza...pero d vez en cuando solo q si no t rayas...jeje. A seguir con el blog q tienes relatos mu'chulos. Nos vemos
ResponderEliminar¡Gracias Javi! Pues sí, va siendo tiempo de dejar de divagar y subit alguno de montaña... que parece que no salgo!
ResponderEliminarSalu2!